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El coche maldito de James Dean


Hollywood está llena de figuras que parece que nacieron para convertirse en leyenda, no solamente por las excelsas películas que filmaron. Muchos de ellos también dejaron este mundo en medio de sucesos extraños. James Dean es uno de los más célebres, el joven actor que murió a los 24 años y que con solo tres películas, llego a estar en lo más alto de la cima del imperio del cine. Uno de los mitos más destacados que lo rodean es el de su auto, un Porsche 550 Spyder que fue el causante de su muerte. En el artículo de hoy te contamos todos los detalles escabrosos que rodean a este vehículo, que muchos consideran maldito.

coche

La historia de James Dean y su “Little Bastard”

James Dean fue un actor que se caracterizó por vivir una infancia difícil, aunque ello no fue ningún impedimento para llegar a Hollywood y conseguir el éxito como uno de los actores más prometedores de su tiempo. En 1954 saltó al estrellato con la película Al este del Edén.

Tras adquirir fama con este estreno, llegó la que la mayoría de las personas consideran como la cinta más emblemática de su corta carrera, Rebelde sin causa, misma que popularizó el estereotipo del chico malo que vestía chaqueta de cuero y conducía motocicleta durante la década de los 50. Ya desde entonces era conocida la afición de Dean por la velocidad.

Su nueva posición económica le permitió adquirir su primer vehículo, un Speedster 356 que marcaría su afición por las carreras en auto.

Poco después empezaría a filmar la que sería su tercera y última película, Gigantes, gracias a la cual pudo comprar un auto aun más ambicioso que el anterior pero que desgraciadamente, también acabaría con su vida. Se trataba de un moderno Porsche 550 Spyder, el cual contaba con características muy especiales para él. Motor de doble carburación, 110 caballos, una poderosa propulsión trasera y la capacidad de alcanzar  hasta 225 kilómetros por hora (bastante velocidad en su tiempo), fueron algunas de las cosas que desviaron su atención hacia dicho coche.

El Porsche se destacaba peculiarmente por su liviana carrocería de aluminio que solamente pesaba 550 kilos, algo que lo volvía difícil de conducir cuando alcanzaba su máxima velocidad. Fue por esta razón que acertadamente, Dean lo bautizó como Little Bastard, pues era todo un reto mantener las manos sobre el volante una vez que se dejaba inundar por la adrenalina.

Un detalle curioso en el que algunas personas repararían más tarde, es el número de bastidor que llevaba el auto. Era el 2Z77767, una combinación que según algunos expertos en Numerología, ya vaticinaba un suceso trágico.

El fatídico accidente

Un hecho irónico que ocurrió una semana antes del accidente en el que James Dean perdería la viad, fue la grabación de un comercial para los jóvenes de su época, en el que les hacía una advertencia acerca de los peligros de conducir a alta velocidad.

Consejo que fue bastante inverosímil para una persona que como él, era un fanático de las carreras.

El 30 de septiembre de 1955, después de terminar de rodar Gigante, el actor enganchó su Porsche a una ranchera y se encamino hacia una competencia que tendría lugar en Paso de Robles, California. Lo acompañaban Bill Hickman, uno de sus mejores amigos, su mecánico Rolf Weutherich y Sandforth Roth, fotógrafo profesional.

Antes de llegar al lugar, Dean desenganchó su auto para probarlo, ya que acababa de instalarle un cinturón de seguridad y había pasado algunas horas afinándolo. Quería comprobar que rodara bien. Se montó al coche junto con Rolf, quien iba como su copiloto y empezó a conducir.

Durante la noche anterior había pasado a casa de su íntima amiga, la famosa actriz Elizabeth Taylor, para encargarle a su gato. Y es que tenía el extraño presentimiento de que algo malo le iba a pasar.

Lamentablemente estaba en lo cierto.

Mientras se acercaba al cruce que formaban las rutas 41 y 46 en Cholame, California, Donald Turnupseed, un estudiante de 23 años conducía a toda velocidad su Ford Custom Tudor Coupé. Eran aproximadamente las seis de la tarde y Dean manejaba a 89 kilómetros por hora, algo completamente legal en aquella localidad.

Sin embargo no pudo ver la colisión que se acercaba a tiempo. Cuando el auto contrario estaba demasiado cerca, trató de esquivarlo sin éxito y el choque fue mortal.

El “Little Bastard” salió despedido contra un poste con consecuencias fatales. Rolf salió despedido fuera del vehículo rompiéndose una pierna, la mandíbula y clavícula. Turnupseed por su parte, únicamente se torció un hombro y se rompió la nariz. El intérprete de Rebelde sin causa no corrió con ninguna suerte.

Dean murió a causa de una severa rotura en el cuello y varias lesiones internas. La conocida frase que se hiciera famosa a través de él no pudo ser más cierta en su caso: “Vive rápido, muere joven y deja un cadáver bonito”.

Las fotografías de su destrozado Porsche se hicieron rápidamente célebres y siguen causando gran impacto hoy día.

La leyenda del coche maldito

Ese terrible accidente fue tan solo el comienzo de todo el misterio que comenzó a rondar al coche. Un rumor que se extendió poco después del fallecimiento del joven actor, sugería que al accidente había sido provocado por nada menos que Maila Numi, quien fuera su novia y también conocida bajo el nombre de Vampira. Dean la dejó cuando alcanzó la fama y supuestamente, el dinero con el que pagó el Porsche iba a ser en un principio para comprar una casa para los dos.

Durante una entrevista, Dean había revelado que Numi tenía una extraña fascinación por la magia negra y las cosas ocultas. Esto dio pie a que algunas personas aseguraran que pudo ser ella quien usará estas artes para desencadenar el trágico hecho que le arrebató la vida.

Pero ahí no se acaba el asunto.

George Barris era un restaurador y diseñador de autos muy famoso de la época. Por 2500 dólares adquirió los restos del Little Bastard con el fin de devolverle su forma original. Acababa de llegar a su taller cuando repentinamente, las cuerdas que sostenían el maltrecho auto se soltaron de la grúa en donde era transportado. Este cayó y le aplastó las piernas al operario de la misma.

Tras el incidente, Barris desistió de su proyecto y se dedicó a revender las piezas del Porsche por partes.

Un par de sus ruedas fueron utilizadas en una competición y se reventaron, ocasionando que el piloto que conducía se vehículo chocara y quedara en coma.

Troy McHenry y William Eschrid, quienes eran adeptos a las carreras, compraron el motor y la caja de cambios respectivamente. Tiempo después, mientras competían entre ellos, McHenry perdió el control de su coche y fue a dar contra un árbol. El accidente le quitó la vida. Eschrid por su parte, tuvo un fallo mecánico que también le hizo perder el control al doblar una curva y quedó malherido.

Un muchacho intentó robarse el volante para tener un objeto de la estrella del cine y perdió su brazo en el intento.

Finalmente, se sabe que el derruido Little Bastard fue almacenado en garage privado junto a otros autos. Una noche, el lugar entero se incendió y todos los vehículos quedaron carbonizados. Todos a excepción de uno. Tú ya sabes de cual se trata.


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