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Pablo Neruda y sus citas célebres


Una de las figuras literarias más importantes de Latinoamérica es la del poeta Pablo Neruda, quien tiene en su haber un gran número de textos que han llegado a inspirar a chicos y grandes, además de acercarlos a las letras. Es muy conocido su nombre cuando se habla de poesía y del arte de escribir; sin embargo, también es probable que no estés al tanto de su historia, ni de muchas de sus citas más célebres. En esta ocasión nos dedicamos a desvelarlas especialmente para ti, a fin de que puedas descubrir que cosas se ocultan detrás de esta personalidad.¿Nos acompañas?

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Historia de Pablo Neruda

Primeros años

Nacido como Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, el 12 de julio de 1904 en Parral, Chile, fue hijo de José del Carmen Reyes, quien trabajaba como obrero y de Rosa Neftalí Basoalto, quien se desempeñaba maestra y más tarde fallecería a causa de la tuberculosis. Neruda tan solo contaba con un mes de nacido cuando esto sucedió.

Tiempo después, su padre se mudaría con él a Temuco en donde se casaría por segunda vez con Trinidad Candi Marverde, la cual era llamada “Mamadre” por el poeta.

Neruda cursó todos sus estudios en el Liceo para . Su proximidad con los impresionantes paisajes naturales de Temuco, sería una gran influencia para los poemas que lo harían tan reconocido en el futuro.

Debido al desacuerdo que mostraba su padre al expresarle su interés por incursionar en la poesía, a los diecisiete años adoptó el seudónimo de Pablo Neruda, con el cuel firmaría todas sus obras en adelante. Se piensa que parte del mote proviene de un homenaje al escritor checo Jan Neruda.

A partir de 1917, su trayectoria en letras comenzó tras publicar su primer artículo “Entusiasmo y perseverancia”. A este le seguirían otros textos en años posteriores. En 1920 se une como colaborador a la revista “Selva Austral”. Es así como conoce a Gabriela Mistral, una de las latinoamericanas más notables en lo que se refiere a la literatura de dicha región. Ella también influyó enormemente en su estilo literario, al acercarlo a los textos de escritores rusos.

Además de su incursión de lleno en las letras, también se desempeñó como consúl en Birmania en 1927, dando comienzo también a su carrera como diplomático. Esto lo llevaría a viajar a lugares tan distintos como Sri Lanka, Barcelona, Singapur y Buenos Aires, lugar en el que conoció a Federico García Lorca, otra importante figura literaria.

Durante la Guerra Civil Española

La guerra civil se hizo presente en España en el año de 1936, haciendo que Neruda se vuelque hacia el movimiento republicano. Se trasladó desde España hasta Francia, donde siguió escribiendo hasta culminar “España en el corazón”, una de sus obras más representativas. Es en este período donde se encuentra con el poeta mexicano Octavio Paz, llegando a ser ambos grandes amigos. Sin embargo después tendrían un desacuerdo en el que ambos llegarían al grado de golpearse.

Al año siguiente regresó a Chile pero en 1939, participó activamente en el proyecto “Winnipeg”, siendo gestor de una misión en la cual un barco trasladaría a cientos de inmigrantes españoles desde Francia hasta tierras chilenas.

Designado después para ser cónsul en México, Neruda escribió “Canto General”, que publicó en ese mismo país.

Trayectoria en la política

Su trabajo como diplomático le había abierto las puertas del mundo político, por lo cual fue electo como senador para Tarapacá y Antofagasta, dos provincias chilenas. En 1945 se le concede el Premio Nacional de Literatura. Es en este mismo año que se afilió al Partido Comunista de su país, hecho que más adelante le traería serios problemas.

La Alianza Democrática llegó al poder en 1946, poniendo al político Gabriel González Videla como presidente. Este estableció una fuerte censura y persecución en contra de los medios y los miembros del Partido Comunista, llevándole a tener enfrentamientos con Neruda, quien no dudaba en denunciarlo públicamente. A causa de esto, Gonzáles ordena su detención y posteriormente es condenado al exilio.

En 1949 Neruda tiene que volver a salir de su país haciendo una parada en Argentina, antes de dirigirse a París. A partir de entonces viajó por varios destinos europeos entre los que encuentran Checoslovaquia, Polonia, Italia y la Unión Soviética. También regresó al continente americano en un par de ocasiones, visitando los países de Guatemala y México.

Finalmente, el 12 de Agosto de 1952 le es permitido regresar a Chile, al ser de su conocimiento que han dejado de buscarlo como opositor al gobierno.

En 1963 fue nominado para recibir el Premio Nobel de Literaura; sin embargo, no recibiría este galardón sino hasta ocho años más tarde, el 10 de diciembre de 1971, en Estocolmo.

Muerte

Para febrero del año 1973, Neruda tiene que renunciar a su cargo como embajador en Francia, debido a cuestiones que le habían complicado la salud. El año pasado, apenas se había mostrado en público por una última ocasión, debido a un homenaje que se le hizo en el Estadio Nacional de Chile.

El 11 de septiembre del 73, su patria sufre de un golpe de estado después del cual sus condiciones médicas empeoran, y es debido a ello que tiene que ser internado en la Clínica de Santa María, en donde falleció como consecuencia de un cáncer de próstata, el día 23. Existe una versión no obstante, por parte de Manuel Araya Osorio, quien se desempeñaba como asistente de Neruda, en la que él mismo cuenta que al mismo se le aplicó una inyección letal. Hasta el momento los hechos no han sido del todo esclarecidos.

Se sabe que a causa de esto, el Partido Comunista exigió que los restos fueran analizados.

Tras el golpe por parte de Augusto Pinochet en Chile, la casa del poeta fue allanada y todos sus libros quemados. Su funeral se llevó a cabo en el Cementerio General y al homanaje, asistieron varios miembros del Partido Comunista, aun cuando estaban siendo perseguidos por las fuerzas que habían asumido el poder.

Actualmente sus restos descansan en la residencia que tenía en Isla Negra.

Legado de Pablo Neruda

Debido a su prolífica carrera como poeta a la par de su trayectoria diplomática, Pablo Neruda es considerado como un icono literario latinoamericano, llegando a influencia a autores que después de él, marcarían su propio camino en el mundo de las letras.

De él se conocen numerosos versos y poemas, que hablan de temas que van desde el amor hasta la naturaleza. Muchos de ellos son enseñados en las escuelas.

Por otra parte, sus libros a día de hoy siguen posicionados entre los más populares, si hablamos de textos tradicionales de poesía.

De él, el escritor Gabriel García Marquéz dijo que era: “el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma”.

Citas célebres de Pablo Neruda

  1. Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.
  2. No hay más destino que el que nos haremos a pura sangre, a mano.
  3. El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan.
  4. Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas.
  5. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido.
  6. La poesía nace del dolor. La alegría es un fin en sí misma.
  7. Aunque este sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
  8. Qué importa que mi amor no pudiera aguardarla. La noche está estrellada, y ella no está conmigo.
  9. ¿Sufre más aquél que espera siempre que aquél que nunca esperó a nadie?
  10. Ella me quiso, a veces yo también la quería: cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
  11. Sembremos la llanura antes de arar la loma.
  12. Por qué se me vendrá todo el amor de golpe cuando me siento triste, y te siento lejana…
  13. En un beso, sabrás todo lo que he callado.
  14. Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano.
  15. Es tan corto el amor y tan largo el olvido.
  16. Yo creía que la ruta pasaba por el hombre, y que de allí tenía que salir el destino.
  17. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.
  18. Conocer el amor de los que amamos es el fuego que alimenta la vida.
  19. Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, ¡qué soledad errante hasta tu compañía!
  20. Las lágrimas que no se lloran, ¿esperan en pequeños lagos? ¿o serán ríos invisibles que corren hacia la tristeza?
  21. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
  22. Sentir el cariño de los que no conocemos, de los desconocidos que están velando nuestro sueño y nuestra soledad, nuestros peligros o nuestros desfallecimientos, es una sensación aún más grande y más bella, porque extiende nuestro ser y abarca todas las vidas.


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